Alguna vez me viene aquí tu imagen,
como algo borroso en el tenue azul,
y un cosquilleo entre pecho y espalda,
me llena de inquietud.
Alguna vez aquella melodía,
que desgranaba notas de laúd,
viene a mis oídos como un hechizo,
que imprime juventud.
Pero yo ya estoy fatigado y viejo,
y veo la hermosura a contraluz,
ni siquiera escucho las tonadillas
de las tierras del sur.
Yo ya no concibo la poesía,
con palabras fuera de lo común,
mas no te hagas de cruces, porque de eso,
tienes la culpa tú.