De tus mejillas, tus labios, tus dientes,
de tus ojos, de tu pelo, tu frente,
yo quiero poseer los resplandores
y con ellos perderme.
Yo quiero con el brillo de tus ojos,
reescribir los versos más ardientes,
y decirte con ellos al oído,
que te amo como siempre.
Yo quiero componer con los destellos,
partículas de amor, rimas de Bécquer,
y explicarte con ellas despacito,
los misterios del éter.
De tus caderas, tus poses, tus quiebros,
de tu forma de hablar y de moverte,
yo quiero los reflejos y con ellos…,
¡con ellos poseerte!