Un mostrador deslucido,
una caja de galletas,
algunos vaso de vidrio,
¿recuerdas?
Unos asientos de loza,
aquel banco de madera,
una ventana a la calle,
¿recuerdas?
Un corredor prolongado,
una anciana con sus nietas,
un patio lleno de luces,
¿recuerdas?
Una guitarra sin dueño,
una canción de protesta,
los catorce años y medio,
¿recuerdas?
Unos ojos que se miran,
¡inocente adolescencia!,
una esperanza fallida,
¿recuerdas?
Fue el albor de nuestras vidas,
hoy la voz de la conciencia:
«¿Quién soy yo, y a dónde he ido,
quién yo era?».