El grito de libertad

Aún suenan los tambores de guerra,
y el grito rebelde que al viento va,
aún se atisba en su rostro moreno,
un frescor natural.

El hombre blanco le quitó sus tierras,
mató con el ansia de atesorar,
todavía flota una estela de humo,
como débil señal.

Pero no pudo romper el embrujo
que sigue reinando en aquel lugar,
ni el canto del búho, ni el firme orgullo
de su pueblo natal.

Por eso la tristeza de sus ojos,
vaga por el mundo y el más allá,
tal vez ensayando de nuevo el grito,
grito de libertad.

Rimas

2 agosto, 2010

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