El pequeño gorrión

Arriba de la ciudad de Toledo,
donde ya por fin la vista descansa,
entre angostas callejuelas había
un bar llamado Plaza.

Dieciséis mesas repletas había
de toda sensación, color y patria,
unos bien comían, otros reían,
otros se levantaban.

Un viejo tocaba el acordeón,
una niña sonreía con gracia,
veíase a un pequeño gorrión,
en pos de las migajas.

Una mesa instalada en el rincón,
en ella un hombre de crecida barba,
veíase rodar por su mejilla…
una perdida lágrima.

Rimas

8 septiembre, 2011

Sin comentarios

    Facebook del Ruiseñor RSS del Ruiseñor